Cada texto aquí expuesto será acompañado del nombre de su autor original y el enlace si fuese éste algún compañero bloguero.

martes, 24 de junio de 2008

BUSCANDONOS

Nadie encuentra lo que no está buscando .
No es verdad que las cosas aparecen de pronto;
que, sorpresivamente, cuando para la lluvia,
vemos una hermosísima flor en el tallo
en el que antes no había nada.
Allí hubo, por lo menos, un capullo cerrado,
algo que estaba por abrirse,
por transformarse en flor...
Cuando un hombre encuentra a una mujer,
cuando una mujer encuentra a un hombre...
los dos estaban buscándose.
Por soledad. O por dolor.
O por ganas de revivir la vida
insuflándole oxígeno a los los pulmones.
O porque sí. ¿Por qué explicarlo todo?
¿Por qué decir que la causa, el efecto,
que la casualidad no existe, que...?
Mejor pensemos que lo importante es que,
cuando no hay alguien a nuestro lado,
no hacemos tostadas (¿para mí solamente?(No...),
no gastamos el frasco de perfume,
duran menos las latas de atún
y más las milanesas en el freezer,
compramos con más nostalgia que alegría
un ramito de flores para llevar a casa,
y estrenamos muy pocas cosas.
Se van yendo las ganas,
como se va la luz, poquito a poco...
Y la noche nos asesta su golpe con el recuerdo,
nos envía sus fantasmas más tristes,
sus sombras incansables e inclementes.
La noche que no termina nunca, que crece,
que atormenta, que entrevera nombres, que ronda,
que agiganta las lágrimas
hasta transformarlas en un océano.
Estamos solos porque no hacemos una llamada.
Porque no damos el paso que nos acerca.
Porque no decimos la primera palabra
que se transforme en puente.
Nadie encuentra lo que no está buscando.
¿Por qué crees que vos y yo nos encontramos?
¿Desde dónde venías acercándote?
¿Desde cuándo yo esperaba que llegaras?
¿Por qué yo?
¿Por qué vos?
¿Por qué nosotros?
¿Por qué crees que no te desviaste con otro rumbo,
que no fuiste más hacia el sur,
o más al norte, o al otro lado del mar incalculable?
¿Por qué pensás que me detuve para que pudieras alcanzarme,
extender las dos ramas de tus brazos,
abarcarme con toda tu ternura como diciéndome
"ahora ya no te pasará nada malo,
nada triste, nada cruel";
podés dejar de llorar, podés dormir con los ojos cerrados,
mansamente y, al despertar, no estarás sola...
Nunca más estarás sola.
"¿Y yo no estaré solo nunca más...?" ¿Por qué?
Porque los dos estábamos buscándonos.
Porque desde aquella lejana,
lejanísima primera vez que nos vimos,
quedó un delgado, finísimo,
invisible hilo uniéndonos...
un hilo que nada puede cortar,
un hilo que atraviesa paredes, muros, montañas...
un hilo indestructible que no soltaste,
que no solté, y que al fin volvió a reunirnos
para que la historia termine su retrato,
tal vez poniendo un poco menos de tonalidad en la paleta,
o distintos colores y brillos,
pero retornando a los dos mismos protagonistas.
Vos y yo.
Regresando.
Volviendo al paraíso prometido
que salimos a buscar sin saber
que lo teníamos tan cerca, debajo de los pies.
Cuando un hombre encuentra a una mujer,
cuando una mujer encuentra a un hombre...
los dos estaban buscándose.
Nadie encuentra lo que no está buscando.
¿Me entendés, ahora ?

Poldy Bird - Paraná - Argentina

Gracias Hector!!

domingo, 15 de junio de 2008

Soneto a Cristo crucificado

Anónimo español - Siglo XVI


No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

¡Tú me mueves, Señor! Muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muévenme en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

miércoles, 4 de junio de 2008

Amor

El amor, ¿a qué huele? Parece, cuando se ama,
que el mundo entero tiene rumor de primavera.
Las hojas secas tornan y las ramas con nieve,
y él sigue ardiente y joven, oliendo a la rosa eterna.

Por todas partes abre guirnaldas invisibles,
todos sus fondos son líricos -risa o pena-,
la mujer a su beso cobra un sentido mágico
que, como en los senderos, sin cesar se renueva...

Vienen al alma música de ideales conciertos,
palabras de una brisa liviana entre arboledas;
se suspira y se llora, y el suspiro y el llanto
dejan como un romántico frescor de madreselvas...

Juan Ramón Jiménez









lunes, 2 de junio de 2008

Canción


Nace el alba y tu puerta está cerrada
Hermosa mía, ¿a qué dormir?
¿Si se despierta la rosa,
no vas a despertar tú?

Mi lindo encanto
escucha ya,
a tu amante que canta
y también llora.

Todo llama a tu puerta bendita.
Dice la aurora: «yo soy el día.»
Dice el pájaro: «yo la armonía.»
Y mi corazón: «yo el amor.»

Mi lindo encanto
escucha ya,
a tu amante que canta
y también llora.

Te adoro, ángel, te amo mujer
Dios que me completó contigo
creó mi amor para tu alma.
Y mis ojos para tu belleza.


Victor Hugo